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Domingo 29 de Agosto de 2.010

Evangelio

San Lucas 14, 1.7-14
Invitación a la modestia

Un sábado, entró él a comer en casa de uno de los principales fariseos y ellos le estaban observando.

Les proponía a los invitados una parábola, al notar cómo iban eligiendo los primeros puestos:

Cuando alguien te invite a una boda, no vayas a sentarte en el primer puesto, no sea que otro más distinguido que tú haya sido invitado por él y, al llegar el que os invitó a ti y al otro, te diga: "Cédele el sitio a éste", y entonces empieces a buscar, lleno de vergüenza, el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a ocupar el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó te diga: "Amigo, sube más arriba". Entonces quedarás muy honrado ante todos los comensales.

Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.

Decía también al que le había invitado: -Cuando des una comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, no sea que también ellos te devuelvan la invitación y te sirva de recompensa.

Al contrario, cuando des un banquete, llama a pobres, a tullidos, a cojos y a ciegos; y serás bienaventurado, porque no tienen para corresponderte. Se te recompensará en la resurrección de los justos.

Meditación

Invitación a la modestia

Hoy en día, cuando dan clases para ser líderes, y muchos creen que el líder es como un general, que tiene el poder de mandar y ordenar que las cosas se hagan pronto, bien y rápido. Te lo diré, amigo mío, amiga mía, sigue siendo mejor la modestia. Pero está tan pasada de moda, que por ni saber de ella, muchos no saben bien como definirla.

¿Qué nos dice el diccionario? A ver… Leamos:

modestia

1.     f. Humildad, falta de vanidad y no ostentación de los propios méritos:
su falta de modestia es irritante.

2.     Sencillez, falta de lujo:
vive con modestia y sin ostentaciones.

3.     Pobreza, escasez de medios o recursos:
la modestia de su pensión no le permite más.

Casi no haría falta que añadiera nada más, porque seguro que todos hemos entendido bien el significado de modestia, de esta modestia que pidió Jesús, y como quería Jesús, en el Evangelio de hoy, que la entendiéramos.

Los verdaderos líderes saben y quieren ayudar a otros a ser mejores, y en esto mismo, en su ayuda, mejoran también ellos.  Ya han pasado los tiempos en que decían que la “letra con sangre entra”, porque fijaos como estamos hoy en día después de tantos palos que recibieron algunos para que les entrara la letra, es decir el saber.

No hay nada como la modestia, como la humildad de corazón en la verdad de conocer, amar y servir a Dios, para el bien de todos, nuestro y del mundo. No hay nada como perdonar a los que, ignorantes de la Verdad, o despistados de ella, o caídos en la tentación por las cosas de la tierra y apartando los ojos del Cielo, dejan la modestia para mandar y enseñar a muchos a pecar. Digámoslo alto y claro: ¡hay muchos que están, queriendo o sin querer, equivocados!

Hoy día que el divorcio abunda, dejadme deciros hijos míos, que la bondad es mejor que la belleza y toda la sexualidad y el dinero del mundo entero. Sé bueno, sé buena, y verás renacer el amor en tu matrimonio, usando de los sacramentos y perdonando setenta veces siete, dejando de ir de dios y siendo modesto-a, verás que la felicidad no está en los mejores puestos sino en la sencillez, en la benevolencia, en la mansedumbre y la piedad. Una persona piadosa y buena mantiene al cónyuge en casa, por esa modestia en la falta de vanidad, en la no ostentación de los propios medios, en la sencillez en hablar, en obrar, en la falta de lujo, en la no necesidad de lujos y aun en la modestia de la escasez de medios o recursos, es humilde, y aceptando la voluntad de Dios, anima al otro a ser el líder, a servirlo, como María sirvió a Jesús, como Jesús sirvió  a la Iglesia para el bien de Dios Padre, que desea y quiere darnos la paz y nos mandó su Amor por y a través de Dios Espíritu Santo, que nos consuela de aceptar la modestia como modo de vida, dejando la codicia y el orgullo que satisface la vanidad humana pero deja a las personas en la soledad de un hogar, porque para que el matrimonio, para que las relaciones humanas sean como Dios quiere, la modestia es necesaria y ella se encarga de apoyar la felicidad que nos da, y da a todos, el ser bueno, el perdonar y pedir perdón con la sencillez de la modestia en la humildad de ser discípulos de Cristo, Dios.

No quieras el primer puesto en tu hogar. Sirve y acoge a todos en la bondad de un tierno corazón que no acepta la maldad de la tentación y lucha para la belleza de la pureza, de la modestia, del Amor.

 

Domingo 5 de Septiembre de 2.010

Evangelio

San Lucas 14, 25-33

Necesidad de la abnegación para tomar la cruz

Iba con Jesús mucha gente, y se volvió hacia ellos y les dijo:

Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre y a su madre y a su mujer y a sus hijos y a sus hermanos y a sus hermanas, hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Y el que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no puede ser mi discípulo.

"Porque, ¿quién de vosotros, al querer edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos a ver si tiene para acabarla?

No sea que, después de poner los cimientos y no poder acabar, todos los que lo vean empiecen a burlarse de él,  y digan: "Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar".

¿O qué rey, que sale a luchar contra otro rey, no se sienta antes a deliberar si puede enfrentarse con diez mil hombres al que viene contra él con veinte mil?

Y si no, cuando todavía está lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz.

Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser mi discípulo.

Meditación:

Necesidad de la abnegación para tomar la cruz

La cruz, esa cruz que tienes, sí o sí, quieras o no, porque no hay perfección en el mundo, porque aquí es para nosotros, los hombres, un lugar de prueba, donde todos somos protagonistas de nuestra historia, donde debemos, cada uno, coger las riendas de nuestro día a día, y hacer cada día, de nuestra vida, una obra maestra para el bien nuestro, porque, vamos a ver, ¿quién quiere una chapuza? Nadie, ni Dios.

A veces, hay quien se confunde, piensa que siendo Dios la Suma Bondad, no ve la realidad, y la bondad no tiene nada que ver con no ver claro; precisamente, si no se ve claro una cosa, un hecho, no puede entonces usarse el bien y la bondad, porque la bondad es la perfección, y la perfección se aplica en el bien, y para saber cuál es el bien de algo, hay que conocer este algo, esta persona, esta situación y circunstancia; por eso hermanos, Dios es Bueno, porque además de ser Él perfecto, sabe sacar bien de todo, y saca bien de todo, cosa que pocos hacen en esta vida; a la que viene una prueba, o se esconde, o se encierra en su cuarto oscuro de la depresión humana, para no enfrentarse a dicha circunstancia, o arremete contra ella con lo primero que encuentra; y hablo de casi todo el mundo, es decir, de personas ilustres y con estudios, pero hay mucha teoría y, en la práctica, el miedo gana a la instrucción, o las palabras ajenas, esos que van diciendo por ahí que no vas a salir de ésta, y es porque tienen miedo de que no salgas o de que salgas de ella y les demuestres que sí que sabes hacer las cosas bien. Y ¡claro que puedes salir de ésta!, ¡y de todas! ¿Cómo? Cogiendo tu cruz con santa alegría, sí, eso he dicho, alegría, porque si hay cosa que no resiste el miedo, es la alegría de un corazón lleno de amor a Dios. Cuando en tu corazón tengas la osadía de llenarlo de Amor Verdadero, cuando las cosas de la vida, todas, incluso tu mismo cuerpo y alma, te sirvan para servir a Dios, entonces, ¡oye muchacho, no va haber nadie que te “pare”!, porque lo peor de todo es pararse, es pasar del miedo al pánico, y allí, de allí, ya no hay quien te arranque, todo lo ves negro, todo lo ves imposible y difícil. Quiero hablarte de la Madre Teresa de Calcuta, mujer especialista en llevar la cruz, la suya y la de los demás: ¡ella sí que sabía lo que es la vida!, y lo primero que hacía era aceptar la vida como es; pero ¿tú la aceptas?, ¿o sigues con el síndrome de Peter Pan?, ¿o eres una persona yogur?, ¿o vas de dictador? Porque os diré que el miedo hace ir de dictador de los demás, por miedo a que no te dejen vivir tu vida, tu libertad, y por eso aplacas la suya con tus dictaduras; si aún consiguieras algo con ello, pero no se consigue otra cosa que vivir mal. Lo que sí que todos debemos sujetarnos es bajo la ley natural, porque querer cambiar las cosas de cómo realmente son, es otra expresión del miedo, y Dios no quiere eso, Dios no quiere que tengas miedo, Dios pide que cargues con tu cruz y sigas el camino del bien, de lo natural, de vivir y dejar vivir, y sabiendo que dejar vivir es aceptar la cruz de los demás, y que ese peso influirá en el tuyo; pues, eso, ¡a caminar!; nada de pararse, nada de asustarse, nada de dejar la fe, porque Dios puede incluso dominar lo natural; ¿cuántos milagros no hace Dios a diario? En estos días vas a ver unos cuantos de esos en tu vida, sólo hace falta un par de cosas. Ahora te las digo; que reces pidiéndolos, pidiendo a Dios esos milagros que quieres ver en tu vida, y que cargues con tu cruz, sin quejarte, y ayudes a llevar la cruz de otros, sin quejarte, porque los que se quejan entran en el vacío, en la antesala del miedo. Y, ¿para qué quieres tener miedo si tienes a Dios?  Donde hay Dios, no hay miedo, porque Dios es Todopoderoso y además te Ama a ti, precisamente a ti, que vas muerto de miedo, pensando en que no vas a salir de ésta, pero ¡saldrás! Queda en paz, porque Dios te ha oído y tu causa es la Suya. Acuérdate de mí, del P. Jesús, cuando en pocos días, recibas los milagros de tu fe, de tu unión con Dios, porque Dios te Ama y va a venir a socorrerte; ¡ya viene!

Domingo 12 de Septiembre de 2.010

Evangelio

San Lucas 15, 1-32
Parábola de la oveja perdida y el hijo pródigo

Se le acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle.

Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: -Éste recibe a los pecadores y come con ellos.

Entonces les propuso esta parábola:

-¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y sale en busca de la que se perdió hasta encontrarla?

Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozosos, y, al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: "Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió".

Os digo que, del mismo modo, habrá en el cielo mayor alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de conversión.

"¿O qué mujer, si tiene diez dracmas y pierde una, no enciende una luz y barre la casa y busca cuidadosamente hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas y les dice: "Alegraos conmigo, porque he encontrado la dracma que se me perdió".

Así, os digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Dijo también: -Un hombre tenía dos hijos.

El más joven de ellos le dijo a su padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde". Y les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo más joven lo recogió todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna viviendo lujuriosamente.

Después de gastarlo todo, hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad.

Fue y se puso a servir a un hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos; le entraban ganas de saciarse con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba.

Recapacitando, se dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre!

Me levantaré e iré a mi padre y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros".

Y levantándose se puso en camino hacia la casa de su padre. "Cuando aún estaba lejos, le vio su padre y se compadeció. Y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y le cubrió de besos.

Comenzó a decirle el hijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo".

Pero el padre les dijo a sus siervos: "Pronto, sacad el mejor traje y vestidle; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a celebrarlo con un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado". Y se pusieron a celebrarlo.

"El hijo mayor estaba en el campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y los cantos y, llamando a uno de los siervos, le preguntó qué pasaba.

Éste le dijo: "Ha llegado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano".

Se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerle.

Él replicó a su padre: "Mira cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya, y nunca me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos.

Pero en cuanto ha venido ese hijo tuyo que devoró tu fortuna con meretrices, has hecho matar para él el ternero cebado".

Pero él respondió: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero había que celebrarlo y alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado".

Meditación

Parábola de la oveja perdida y el hijo pródigo

Tú fuiste una oveja perdida, un hijo pródigo, por los que las oraciones de la Iglesia, en la Santa Misa, por ti sufragaron y alcanzaron de Dios la benevolencia de que regresaras al Hogar, a Casa del Padre. Ahora tú, hijo-a, estás pendiente de ayudar con toda tu vida, a los hermanos en Cristo que van por caminos ingratos, porque nada grato hay fuera de la caridad, fuera de vivir para Dios, con Dios, en Dios. ¡Eso es el amor!, rezar y pedir por los que, lejos del Padre, dan palos de ciego y son lámparas sin aceite.

A veces estás cansado, pero luego recuerdas que tú saliste de esa pésima vida, para llenarte los días de andar con tu cruz a cuestas. Y hay pocos que creen que se es más feliz sufriendo por cargar con la cruz, que sufrir en el sin sentir de una vida, digamos mundana, donde todo es el mundo, las cosas del mundo, las cosas que están de moda esta temporada.

Hay otros, muchos, que siempre han sido de las filas de la fe, que siempre han tenido obras de la misma, y parece que a estos no se les da tanta importancia como se debería, porque es más espectacular admirar a un pecador arrepentido y caminando en santidad, que valorar a una persona que desde siempre y por siempre, su vida ha sido un continuo sí a Dios Nuestro Señor, Jesucristo.  Y quiero decir que es de valientes también el no caer en desgracia, el ser siempre conscientes de buscar y vivir en Gracia de Dios. Son personas fuertes y luchadoras, son personas muy valiosas para todos los demás, porque uno puede fiarse de personas así, porque son roca.

A todos los que tengan a Dios, sean pecadores arrepentidos, sean personas que siempre han sabido distinguir el bien del mal y han elegido en libertad, por saber la Verdad, conocer el Camino y querer vivir la Vida del Evangelio de la fe, a todos hoy les doy las gracias en nombre de los sacerdotes que damos nuestra vida por cada uno de vosotros, por todos, para que los que siempre han visto claro, sigan con buena vista, y para los que de ciegos, ven, sigan viendo, y todos viviendo las obras de fe, que ayuden, que se sirvan unos a otros, por lo menos con la oración y el buen ejemplo; lo demás lo hace Dios, con tu ejemplo y tu oración.

Domingo 19 de Septiembre de 2.010

Evangelio

San Lucas 16, 1-13
El administrador infiel

Decía Jesús también a los discípulos: -Había un hombre rico que tenía un administrador, al que acusaron ante el amo de malversar la hacienda.

Le llamó y le dijo: "¿Qué es esto que oigo de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando".

Y dijo para sí el administrador: "¿Qué voy a hacer, ya que mi señor me quita la administración? Cavar no puedo; mendigar me da vergüenza.

Ya sé lo que haré para que me reciban en sus casas cuando me despidan de la administración".

Y, convocando uno a uno a los deudores de su amo, le dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?"

Él respondió: "Cien medidas de aceite". Y le dijo: "Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta".

Después le dijo a otro: "¿Y tú cuánto debes?" Él respondió: "Cien cargas de trigo". Y le dijo: "Toma tu recibo y escribe ochenta".

El amo alabó al administrador infiel por haber actuado sagazmente; porque los hijos de este mundo son más sagaces en lo suyo que los hijos de la luz.

"Y yo os digo: haceos amigos con las riquezas injustas, para que, cuando falten, os reciban en las moradas eternas.

"Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho.

Por tanto, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?

Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo vuestro?

"Ningún criado puede servir a dos señores, porque o tendrá aversión a uno y amor al otro, o prestará su adhesión al primero y menospreciará al segundo: no podéis servir a Dios y a las riquezas.

Meditación

El administrador infiel

Si no ayudas a otro a salvarse, ¿cómo podrás ayudarte a ti mismo a salvarte?, porque tú te vas a salvar por tu caridad.

Si no sabes dar de ti mismo caridad, es que no tienes amor a Dios, y por no tenerlo, no podrás salvarte a ti mismo ni ayudar a otros a salvarse.

Hoy día, tantos buscan anhelosamente ejemplos para sentirse bien, por el hecho de saber que existen personas fieles a la fe, hoy en día, que se busca gente honesta, modesta, humilde, para poder sentir la alegría de la fe que vive en otros.  Hoy en día, que se espera tanto de ti, dí, ¿cómo eres realmente?; ¿verte, es para los demás fuente de paz, de alegría, de esperanza?, ¿o más bien deprime ver tu vida, tu falta de fe en obras prácticas?

Muchos hablan, y hablan bien de Dios; son teólogos y son ateos al mismo tiempo; ¿eres tú uno de esos?

Te diré lo que tanta gente necesita, ¡santos!, sí, ¡sí!, ¡santos!, aunque muchos tienen repelús a esta denominación, lo cierto es que esperan que uno, tan sólo uno de los que conocen, sea capaz de enarbolar la bandera de la santidad; porque los santos dan fe de vida, los santos, hacen que uno esté contento de vivir, de ver que la vida vale la pena; y con el tiempo lo imitan, con el tiempo, al ver su perseverancia, lo imitan y empieza a llenarse el mundo de santidad, de bondad.

¿Verdad que tú necesitas ver una persona fiel y coherente con su fe?; ¿verdad que esto animaría tu vida? Sí, sé que tan sólo con ver una persona así, caminando en santidad, tú, tú serías más feliz. Lo sé.

Domingo 26 de Septiembre de 2.010

Evangelio

San Lucas 16, 19-31
El rico epulón y el pobre Lázaro

Dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y todos los días celebraba espléndidos banquetes.

En cambio, un pobre llamado Lázaro yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas, deseando saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían a lamerle las llagas.

Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán; murió también el rico y fue sepultado.

Estando en los infiernos, en medio de los tormentos, levantando sus ojos vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno; y gritando, dijo: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy atormentado en estas llamas".

Contestó Abrahán: "Hijo, acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro, en cambio, males; ahora aquí él es consolado y tú atormentado.

Además de todo esto, entre vosotros y nosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieren atravesar de aquí hasta vosotros, no pueden; ni tampoco pueden pasar de ahí hasta nosotros".

Y él dijo: "Te ruego entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también a este lugar de tormentos".

Pero replicó Abrahán: "Tienen a Moisés y a los Profetas. ¡Que los oigan!"

Él dijo: "No, padre Abrahán; pero si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán".

Y le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán aunque uno resucite de entre los muertos".

Meditación

El rico epulón y el pobre Lázaro

Avisa a los que amas de lo que les puede pasar si pecan y viven en pecado mortal. ¡Avísalos!

Ya sé que estás asustado, te dicen loco, te aseguran que no estás cuerdo, y algunos de los que te dicen esto, son católicos de Misa, de oración y sacramentos, pero ellos no avisan, dan tiempo al tiempo, y callan y aceptan concupiscencias, hacen mal uso del dinero, porque tienen miedo de su fe.

La fe es para todo, si empiezas con escrúpulos de que no todos tienen fe y hay que aceptar la “voluntad de Dios”, de que haya quien no tenga fe, quien la ha dejado aparcada mientras se llena los bolsillos, mientras practica sexo libertino, incluso con su cónyuge, porque con la excusa de que hay motivos graves para evitar los hijos, el sexo se convierte en motivo de lujuria, de un encuentro sólo para el placer y no para el amor de esposos, para una vida santa.

Hay que casarse por la Iglesia, hay que vivir una vida de santidad; no se puede jugar con el amor de Dios, ni con el amor y la fe del cónyuge. Muchas veces, tantas, por sexo se mata el amor, y luego hay desazón y más tarde separación, y se llega al divorcio y a querer hacer otra pareja, para empezar nuevamente la rueda, en busca del amor verdadero entre esposos, que es la SANTIDAD. Sin santidad no hay amor, no hay caridad, no hay amor humano,  todo cansa, todo lo estropea el amor falso. Ahora, que si te has casado o te quieres casar con la persona equivocada, con una persona que no busca la santidad de todas todas, vas a perder, y vas a llegar a ser muy posiblemente otro-a divorciado-a en este mundo de los sin fe, porque hasta la fe vas a perder por la falta de amor santo en el matrimonio. Mira a quién das tu amor romántico, no sea que pierdas la fe y la santidad, y en el Infierno al cual están destinados los sin fe, allí uno está solo, no se comparte nada, porque tanto en la vida terrena como en la eterna en el Cielo, se comparte siempre el amor, la caridad, porque aquí lo que vale son las obras de caridad por la fe, todo lo demás no tiene precio, no santifica, no consta como algo agradable a Dios; así que si no tienes fe, procura tenerla, instrúyete, ¡lee el Evangelio de la fe! y tú, tú, dalo a leer, enseña a los que amas el camino de la verdadera relación personal, que es la santidad, la unión con Jesús, Dios. Todos pueden tener fe, porque la fe se pide por la voluntad y se la instruye con la Verdad, viviendo el Camino que vivió Jesús de Nazaret: Dios y hombre verdadero, y tendrás Vida, vida Eterna en el Cielo y vida celestial en la tierra, porque el que tiene fe, todo lo puede conseguir de Dios, ¡todo! Así que, no malvivas en este mundo por tu falta de fe, sino que si tienes fe, habla de ella y enseña lo feliz que eres viviendo con tu fe; y sin aceptar el pecado de otros, les muestras la alegría de tu fe, y dirán: “¿qué tiene éste que yo no tenga?”… a Dios.

Cuida de tu fe, porque muchos, también querrán quitarte tu alegría, la alegría de tu fe.

Sé feliz con tu fe y muchos querrán tenerla, y les dices que es Dios, Jesús, el protagonista de tu alegría, y querrán tener tu fe, pero si eres gruñón, si eres un ser amargado, aun teniendo fe, nadie querrá ni imitarte ni estar a tu lado. Si te ocurre esto, hijo mío, hija mía, es que tu fe se debilita, se está debilitando, ¡ojo!, ¡cuidado! Miras más las cosas de esta vida que la Vida del Amor con que Dios te ama; rectifica, y que no te amargue la vida que otros no tengan obras de fe, tú ténlas, y no te asocies en nada a personas que pueden hacerte perder la fe, porque necesitas tener la alegría de hacer las cosas bien, de aumentar tu fe y que no decaiga, y ya dice el refrán popular: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, y tú, ¿quién quieres ser?, ¿de Cristo o del ambiente? Tú debes tratar a todos y llenarlos con la alegría de tu fe, pero asociarte, es ligarte, y mucho más es casarte con quien no tiene la alegría de la fe, y no la alegría a secas, porque las cosas le van bien, o cree que le van bien; la alegría de la fe es otra cosa, ¡búscala en Cristo, en llevar tu cruz y decir no a muchas cosas que muchos dicen sí y quieren arrebatarte la alegría de la fe!

Sé alegre, tú, con Dios, ganas siempre, aunque pierdas cosas y personas y te duela; más dolorosa es una vida sin Dios, y muchos creyendo tener a Dios, no lo tienen por aceptar el pecado de otros. Hay que repudiar el pecado y enseñar al pecador con la alegría de la obras de tu fe viva.

Mientras hay vida hay esperanza; corrige al pecador mientras vivas, cuando mueras ya no podrás hacer nada por los demás. Ayudando a los demás te ayudas a ti mismo-a, porque la vida va de servicio a la Fe, la Esperanza y la Caridad. Amén.

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Este sitio se actualizó por última vez el 27 de agosto de 2010