Domingo 29 de Agosto de 2.010
Evangelio
San Lucas 14, 1.7-14
Invitación a la modestia
Un sábado, entró él a comer
en casa de uno de los principales fariseos y ellos le estaban observando.
Les proponía a los invitados
una parábola, al notar cómo iban eligiendo los primeros puestos:
Cuando alguien te invite a
una boda, no vayas a sentarte en el primer puesto, no sea que otro más
distinguido que tú haya sido invitado por él y, al llegar el que os invitó a
ti y al otro, te diga: "Cédele el sitio a éste", y entonces empieces a
buscar, lleno de vergüenza, el último lugar.
Al contrario, cuando te
inviten, ve a ocupar el último lugar, para que cuando llegue el que te
invitó te diga: "Amigo, sube más arriba". Entonces quedarás muy honrado ante
todos los comensales.
Porque todo el que se ensalza
será humillado, y el que se humilla será ensalzado.
Decía también al que le había
invitado: -Cuando des una comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus
hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, no sea que también ellos
te devuelvan la invitación y te sirva de recompensa.
Al contrario, cuando des un
banquete, llama a pobres, a tullidos, a cojos y a ciegos; y serás
bienaventurado, porque no tienen para corresponderte. Se te recompensará en
la resurrección de los justos.
Meditación
Invitación a la modestia
Hoy en día,
cuando dan clases para ser líderes, y muchos creen que el líder es como un
general, que tiene el poder de mandar y ordenar que las cosas se hagan
pronto, bien y rápido. Te lo diré, amigo mío, amiga mía, sigue siendo mejor
la modestia. Pero está tan pasada de moda, que por ni saber de ella, muchos
no saben bien como definirla.
¿Qué nos dice
el diccionario? A ver… Leamos:
modestia
1.
f. Humildad, falta de vanidad y
no ostentación de los propios méritos:
su falta de modestia es irritante.
2.
Sencillez, falta de lujo:
vive con modestia y sin ostentaciones.
3.
Pobreza, escasez de medios o
recursos:
la modestia de su pensión no le permite más.
Casi no haría
falta que añadiera nada más, porque seguro que todos hemos entendido bien el
significado de modestia, de esta modestia que pidió Jesús, y como quería
Jesús, en el Evangelio de hoy, que la entendiéramos.
Los verdaderos
líderes saben y quieren ayudar a otros a ser mejores, y en esto mismo, en su
ayuda, mejoran también ellos. Ya han pasado los tiempos en que decían que
la “letra con sangre entra”, porque fijaos como estamos hoy en día después
de tantos palos que recibieron algunos para que les entrara la letra, es
decir el saber.
No hay nada
como la modestia, como la humildad de corazón en la verdad de conocer, amar
y servir a Dios, para el bien de todos, nuestro y del mundo. No hay nada
como perdonar a los que, ignorantes de la Verdad, o despistados de ella, o
caídos en la tentación por las cosas de la tierra y apartando los ojos del
Cielo, dejan la modestia para mandar y enseñar a muchos a pecar. Digámoslo
alto y claro: ¡hay muchos que están, queriendo o sin querer, equivocados!
Hoy día que el
divorcio abunda, dejadme deciros hijos míos, que la bondad es mejor que la
belleza y toda la sexualidad y el dinero del mundo entero. Sé bueno, sé
buena, y verás renacer el amor en tu matrimonio, usando de los sacramentos y
perdonando setenta veces siete, dejando de ir de dios y siendo modesto-a,
verás que la felicidad no está en los mejores puestos sino en la sencillez,
en la benevolencia, en la mansedumbre y la piedad. Una persona piadosa y
buena mantiene al cónyuge en casa, por esa modestia en la falta de vanidad,
en la no ostentación de los propios medios, en la sencillez en hablar, en
obrar, en la falta de lujo, en la no necesidad de lujos y aun en la modestia
de la escasez de medios o recursos, es humilde, y aceptando la voluntad de
Dios, anima al otro a ser el líder, a servirlo, como María sirvió a Jesús,
como Jesús sirvió a la Iglesia para el bien de Dios Padre, que desea y
quiere darnos la paz y nos mandó su Amor por y a través de Dios Espíritu
Santo, que nos consuela de aceptar la modestia como modo de vida, dejando la
codicia y el orgullo que satisface la vanidad humana pero deja a las
personas en la soledad de un hogar, porque para que el matrimonio, para que
las relaciones humanas sean como Dios quiere, la modestia es necesaria y
ella se encarga de apoyar la felicidad que nos da, y da a todos, el ser
bueno, el perdonar y pedir perdón con la sencillez de la modestia en la
humildad de ser discípulos de Cristo, Dios.
No quieras el
primer puesto en tu hogar. Sirve y acoge a todos en la bondad de un tierno
corazón que no acepta la maldad de la tentación y lucha para la belleza de
la pureza, de la modestia, del Amor.
Domingo 5 de Septiembre de 2.010
Evangelio
San
Lucas 14, 25-33
Necesidad de la abnegación para tomar la cruz
Iba
con Jesús mucha gente, y se volvió hacia ellos y les dijo:
Si
alguno viene a mí y no me ama más que a su padre y a su madre y a su mujer y
a sus hijos y a sus hermanos y a sus hermanas, hasta su propia vida, no
puede ser mi discípulo.
Y el
que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no puede ser mi discípulo.
"Porque, ¿quién de vosotros, al querer edificar una torre, no se sienta
primero a calcular los gastos a ver si tiene para acabarla?
No sea
que, después de poner los cimientos y no poder acabar, todos los que lo vean
empiecen a burlarse de él, y digan: "Este hombre comenzó a edificar y no
pudo terminar".
¿O qué
rey, que sale a luchar contra otro rey, no se sienta antes a deliberar si
puede enfrentarse con diez mil hombres al que viene contra él con veinte
mil?
Y si
no, cuando todavía está lejos, envía una embajada para pedir condiciones de
paz.
Así
pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser
mi discípulo.
Meditación:
Necesidad de la abnegación para tomar la cruz
La
cruz, esa cruz que tienes, sí o sí, quieras o no, porque no hay perfección
en el mundo, porque aquí es para nosotros, los hombres, un lugar de prueba,
donde todos somos protagonistas de nuestra historia, donde debemos, cada
uno, coger las riendas de nuestro día a día, y hacer cada día, de nuestra
vida, una obra maestra para el bien nuestro, porque, vamos a ver, ¿quién
quiere una chapuza? Nadie, ni Dios.
A
veces, hay quien se confunde, piensa que siendo Dios la Suma Bondad, no ve
la realidad, y la bondad no tiene nada que ver con no ver claro;
precisamente, si no se ve claro una cosa, un hecho, no puede entonces usarse
el bien y la bondad, porque la bondad es la perfección, y la perfección se
aplica en el bien, y para saber cuál es el bien de algo, hay que conocer
este algo, esta persona, esta situación y circunstancia; por eso hermanos,
Dios es Bueno, porque además de ser Él perfecto, sabe sacar bien de todo, y
saca bien de todo, cosa que pocos hacen en esta vida; a la que viene una
prueba, o se esconde, o se encierra en su cuarto oscuro de la depresión
humana, para no enfrentarse a dicha circunstancia, o arremete contra ella
con lo primero que encuentra; y hablo de casi todo el mundo, es decir, de
personas ilustres y con estudios, pero hay mucha teoría y, en la práctica,
el miedo gana a la instrucción, o las palabras ajenas, esos que van diciendo
por ahí que no vas a salir de ésta, y es porque tienen miedo de que no
salgas o de que salgas de ella y les demuestres que sí que sabes hacer las
cosas bien. Y ¡claro que puedes salir de ésta!, ¡y de todas! ¿Cómo? Cogiendo
tu cruz con santa alegría, sí, eso he dicho, alegría, porque si hay cosa que
no resiste el miedo, es la alegría de un corazón lleno de amor a Dios.
Cuando en tu corazón tengas la osadía de llenarlo de Amor Verdadero, cuando
las cosas de la vida, todas, incluso tu mismo cuerpo y alma, te sirvan para
servir a Dios, entonces, ¡oye muchacho, no va haber nadie que te “pare”!,
porque lo peor de todo es pararse, es pasar del miedo al pánico, y allí, de
allí, ya no hay quien te arranque, todo lo ves negro, todo lo ves imposible
y difícil. Quiero hablarte de la Madre Teresa de Calcuta, mujer especialista
en llevar la cruz, la suya y la de los demás: ¡ella sí que sabía lo que es
la vida!, y lo primero que hacía era aceptar la vida como es; pero ¿tú la
aceptas?, ¿o sigues con el síndrome de Peter Pan?, ¿o eres una persona
yogur?, ¿o vas de dictador? Porque os diré que el miedo hace ir de dictador
de los demás, por miedo a que no te dejen vivir tu vida, tu libertad, y por
eso aplacas la suya con tus dictaduras; si aún consiguieras algo con ello,
pero no se consigue otra cosa que vivir mal. Lo que sí que todos debemos
sujetarnos es bajo la ley natural, porque querer cambiar las cosas de cómo
realmente son, es otra expresión del miedo, y Dios no quiere eso, Dios no
quiere que tengas miedo, Dios pide que cargues con tu cruz y sigas el camino
del bien, de lo natural, de vivir y dejar vivir, y sabiendo que dejar vivir
es aceptar la cruz de los demás, y que ese peso influirá en el tuyo; pues,
eso, ¡a caminar!; nada de pararse, nada de asustarse, nada de dejar la fe,
porque Dios puede incluso dominar lo natural; ¿cuántos milagros no hace Dios
a diario? En estos días vas a ver unos cuantos de esos en tu vida, sólo hace
falta un par de cosas. Ahora te las digo; que reces pidiéndolos, pidiendo a
Dios esos milagros que quieres ver en tu vida, y que cargues con tu cruz,
sin quejarte, y ayudes a llevar la cruz de otros, sin quejarte, porque los
que se quejan entran en el vacío, en la antesala del miedo. Y, ¿para qué
quieres tener miedo si tienes a Dios? Donde hay Dios, no hay miedo, porque
Dios es Todopoderoso y además te Ama a ti, precisamente a ti, que vas muerto
de miedo, pensando en que no vas a salir de ésta, pero ¡saldrás! Queda en
paz, porque Dios te ha oído y tu causa es la Suya. Acuérdate de mí, del P.
Jesús, cuando en pocos días, recibas los milagros de tu fe, de tu unión con
Dios, porque Dios te Ama y va a venir a socorrerte; ¡ya viene!
Domingo 12 de Septiembre de 2.010
Evangelio
San Lucas 15, 1-32
Parábola de la oveja perdida y el hijo pródigo
Se le acercaban a Jesús todos
los publicanos y pecadores para oírle.
Pero los fariseos y los
escribas murmuraban diciendo: -Éste recibe a los pecadores y come con ellos.
Entonces les propuso esta
parábola:
-¿Quién de vosotros, si tiene
cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y sale en
busca de la que se perdió hasta encontrarla?
Y, cuando la encuentra, la
pone sobre sus hombros gozosos, y, al llegar a casa, reúne a los amigos y
vecinos y les dice: "Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se
me perdió".
Os digo que, del mismo modo,
habrá en el cielo mayor alegría por un pecador que se convierta que por
noventa y nueve justos que no tienen necesidad de conversión.
"¿O qué mujer, si tiene diez
dracmas y pierde una, no enciende una luz y barre la casa y busca
cuidadosamente hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, reúne
a las amigas y vecinas y les dice: "Alegraos conmigo, porque he encontrado
la dracma que se me perdió".
Así, os digo, hay alegría
entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
Dijo también: -Un hombre
tenía dos hijos.
El más joven de ellos le dijo
a su padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde". Y les
repartió los bienes.
No muchos días después, el
hijo más joven lo recogió todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su
fortuna viviendo lujuriosamente.
Después de gastarlo todo,
hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad.
Fue y se puso a servir a un
hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos;
le entraban ganas de saciarse con las algarrobas que comían los cerdos, y
nadie se las daba.
Recapacitando, se dijo:
"¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me
muero de hambre!
Me levantaré e iré a mi padre
y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de
ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros".
Y levantándose se puso en
camino hacia la casa de su padre. "Cuando aún estaba lejos, le vio su padre
y se compadeció. Y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y le
cubrió de besos.
Comenzó a decirle el hijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser
llamado hijo tuyo".
Pero el padre les dijo a sus
siervos: "Pronto, sacad el mejor traje y vestidle; ponedle un anillo en la
mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a
celebrarlo con un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a
la vida, estaba perdido y ha sido encontrado". Y se pusieron a celebrarlo.
"El hijo mayor estaba en el
campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y los cantos y, llamando a
uno de los siervos, le preguntó qué pasaba.
Éste le dijo: "Ha llegado tu
hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano".
Se indignó y no quería
entrar, pero su padre salió a convencerle.
Él replicó a su padre: "Mira
cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya, y nunca
me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos.
Pero en cuanto ha venido ese
hijo tuyo que devoró tu fortuna con meretrices, has hecho matar para él el
ternero cebado".
Pero él respondió: "Hijo, tú
siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero había que celebrarlo y
alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida,
estaba perdido y ha sido encontrado".
Meditación
Parábola de la oveja perdida y el hijo
pródigo
Tú fuiste una
oveja perdida, un hijo pródigo, por los que las oraciones de la Iglesia, en
la Santa Misa, por ti sufragaron y alcanzaron de Dios la benevolencia de que
regresaras al Hogar, a Casa del Padre. Ahora tú, hijo-a, estás pendiente de
ayudar con toda tu vida, a los hermanos en Cristo que van por caminos
ingratos, porque nada grato hay fuera de la caridad, fuera de vivir para
Dios, con Dios, en Dios. ¡Eso es el amor!, rezar y pedir por los que, lejos
del Padre, dan palos de ciego y son lámparas sin aceite.
A veces estás
cansado, pero luego recuerdas que tú saliste de esa pésima vida, para
llenarte los días de andar con tu cruz a cuestas. Y hay pocos que creen que
se es más feliz sufriendo por cargar con la cruz, que sufrir en el sin
sentir de una vida, digamos mundana, donde todo es el mundo, las cosas del
mundo, las cosas que están de moda esta temporada.
Hay otros,
muchos, que siempre han sido de las filas de la fe, que siempre han tenido
obras de la misma, y parece que a estos no se les da tanta importancia como
se debería, porque es más espectacular admirar a un pecador arrepentido y
caminando en santidad, que valorar a una persona que desde siempre y por
siempre, su vida ha sido un continuo sí a Dios Nuestro Señor, Jesucristo. Y
quiero decir que es de valientes también el no caer en desgracia, el ser
siempre conscientes de buscar y vivir en Gracia de Dios. Son personas
fuertes y luchadoras, son personas muy valiosas para todos los demás, porque
uno puede fiarse de personas así, porque son roca.
A todos los que
tengan a Dios, sean pecadores arrepentidos, sean personas que siempre han
sabido distinguir el bien del mal y han elegido en libertad, por saber la
Verdad, conocer el Camino y querer vivir la Vida del Evangelio de la fe, a
todos hoy les doy las gracias en nombre de los sacerdotes que damos nuestra
vida por cada uno de vosotros, por todos, para que los que siempre han visto
claro, sigan con buena vista, y para los que de ciegos, ven, sigan viendo, y
todos viviendo las obras de fe, que ayuden, que se sirvan unos a otros, por
lo menos con la oración y el buen ejemplo; lo demás lo hace Dios, con tu
ejemplo y tu oración.
Domingo 19 de Septiembre de 2.010
Evangelio
San Lucas 16, 1-13
El administrador infiel
Decía Jesús también a los
discípulos: -Había un hombre rico que tenía un administrador, al que
acusaron ante el amo de malversar la hacienda.
Le llamó y le dijo: "¿Qué es
esto que oigo de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás
seguir administrando".
Y dijo para sí el
administrador: "¿Qué voy a hacer, ya que mi señor me quita la
administración? Cavar no puedo; mendigar me da vergüenza.
Ya sé lo que haré para que me
reciban en sus casas cuando me despidan de la administración".
Y, convocando uno a uno a los
deudores de su amo, le dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?"
Él respondió: "Cien medidas
de aceite". Y le dijo: "Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe
cincuenta".
Después le dijo a otro: "¿Y
tú cuánto debes?" Él respondió: "Cien cargas de trigo". Y le dijo: "Toma tu
recibo y escribe ochenta".
El amo alabó al administrador
infiel por haber actuado sagazmente; porque los hijos de este mundo son más
sagaces en lo suyo que los hijos de la luz.
"Y yo os digo: haceos amigos
con las riquezas injustas, para que, cuando falten, os reciban en las
moradas eternas.
"Quien es fiel en lo poco
también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es
injusto en lo mucho.
Por tanto, si no fuisteis
fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?
Y si en lo ajeno no fuisteis
fieles, ¿quién os dará lo vuestro?
"Ningún criado puede servir a
dos señores, porque o tendrá aversión a uno y amor al otro, o prestará su
adhesión al primero y menospreciará al segundo: no podéis servir a Dios y a
las riquezas.
Meditación
El administrador infiel
Si no ayudas a
otro a salvarse, ¿cómo podrás ayudarte a ti mismo a salvarte?, porque tú te
vas a salvar por tu caridad.
Si no sabes dar
de ti mismo caridad, es que no tienes amor a Dios, y por no tenerlo, no
podrás salvarte a ti mismo ni ayudar a otros a salvarse.
Hoy día, tantos
buscan anhelosamente ejemplos para sentirse bien, por el hecho de saber que
existen personas fieles a la fe, hoy en día, que se busca gente honesta,
modesta, humilde, para poder sentir la alegría de la fe que vive en otros.
Hoy en día, que se espera tanto de ti, dí, ¿cómo eres realmente?; ¿verte, es
para los demás fuente de paz, de alegría, de esperanza?, ¿o más bien deprime
ver tu vida, tu falta de fe en obras prácticas?
Muchos hablan,
y hablan bien de Dios; son teólogos y son ateos al mismo tiempo; ¿eres tú
uno de esos?
Te diré lo que
tanta gente necesita, ¡santos!, sí, ¡sí!, ¡santos!, aunque muchos tienen
repelús a esta denominación, lo cierto es que esperan que uno, tan sólo uno
de los que conocen, sea capaz de enarbolar la bandera de la santidad; porque
los santos dan fe de vida, los santos, hacen que uno esté contento de vivir,
de ver que la vida vale la pena; y con el tiempo lo imitan, con el tiempo,
al ver su perseverancia, lo imitan y empieza a llenarse el mundo de
santidad, de bondad.
¿Verdad que tú
necesitas ver una persona fiel y coherente con su fe?; ¿verdad que esto
animaría tu vida? Sí, sé que tan sólo con ver una persona así, caminando en
santidad, tú, tú serías más feliz. Lo sé.
Domingo 26 de Septiembre de 2.010
Evangelio
San Lucas 16, 19-31
El rico epulón y el pobre Lázaro
Dijo Jesús a los fariseos:
"Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y todos los
días celebraba espléndidos banquetes.
En cambio, un pobre llamado
Lázaro yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas, deseando saciarse de
lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían a lamerle las
llagas.
Sucedió, pues, que murió el
pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán; murió también el
rico y fue sepultado.
Estando en los infiernos, en
medio de los tormentos, levantando sus ojos vio a lo lejos a Abrahán y a
Lázaro en su seno; y gritando, dijo: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y
envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y me refresque la
lengua, porque estoy atormentado en estas llamas".
Contestó Abrahán: "Hijo,
acuérdate de que tú recibiste bienes durante tu vida y Lázaro, en cambio,
males; ahora aquí él es consolado y tú atormentado.
Además de todo esto, entre
vosotros y nosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieren
atravesar de aquí hasta vosotros, no pueden; ni tampoco pueden pasar de ahí
hasta nosotros".
Y él dijo: "Te ruego
entonces, padre, que le envíes a casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también a
este lugar de tormentos".
Pero replicó Abrahán: "Tienen
a Moisés y a los Profetas. ¡Que los oigan!"
Él dijo: "No, padre Abrahán;
pero si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán".
Y le dijo: "Si no escuchan a
Moisés y a los Profetas, tampoco se convencerán aunque uno resucite de entre
los muertos".
Meditación
El rico epulón y el pobre Lázaro
Avisa a los que
amas de lo que les puede pasar si pecan y viven en pecado mortal. ¡Avísalos!
Ya sé que estás
asustado, te dicen loco, te aseguran que no estás cuerdo, y algunos de los
que te dicen esto, son católicos de Misa, de oración y sacramentos, pero
ellos no avisan, dan tiempo al tiempo, y callan y aceptan concupiscencias,
hacen mal uso del dinero, porque tienen miedo de su fe.
La fe es para
todo, si empiezas con escrúpulos de que no todos tienen fe y hay que aceptar
la “voluntad de Dios”, de que haya quien no tenga fe, quien la ha dejado
aparcada mientras se llena los bolsillos, mientras practica sexo libertino,
incluso con su cónyuge, porque con la excusa de que hay motivos graves para
evitar los hijos, el sexo se convierte en motivo de lujuria, de un encuentro
sólo para el placer y no para el amor de esposos, para una vida santa.
Hay que casarse
por la Iglesia, hay que vivir una vida de santidad; no se puede jugar con el
amor de Dios, ni con el amor y la fe del cónyuge. Muchas veces, tantas, por
sexo se mata el amor, y luego hay desazón y más tarde separación, y se llega
al divorcio y a querer hacer otra pareja, para empezar nuevamente la rueda,
en busca del amor verdadero entre esposos, que es la SANTIDAD. Sin santidad
no hay amor, no hay caridad, no hay amor humano, todo cansa, todo lo
estropea el amor falso. Ahora, que si te has casado o te quieres casar con
la persona equivocada, con una persona que no busca la santidad de todas
todas, vas a perder, y vas a llegar a ser muy posiblemente otro-a
divorciado-a en este mundo de los sin fe, porque hasta la fe vas a perder
por la falta de amor santo en el matrimonio. Mira a quién das tu amor
romántico, no sea que pierdas la fe y la santidad, y en el Infierno al cual
están destinados los sin fe, allí uno está solo, no se comparte nada, porque
tanto en la vida terrena como en la eterna en el Cielo, se comparte siempre
el amor, la caridad, porque aquí lo que vale son las obras de caridad por la
fe, todo lo demás no tiene precio, no santifica, no consta como algo
agradable a Dios; así que si no tienes fe, procura tenerla, instrúyete, ¡lee
el Evangelio de la fe! y tú, tú, dalo a leer, enseña a los que amas el
camino de la verdadera relación personal, que es la santidad, la unión con
Jesús, Dios. Todos pueden tener fe, porque la fe se pide por la voluntad y
se la instruye con la Verdad, viviendo el Camino que vivió Jesús de Nazaret:
Dios y hombre verdadero, y tendrás Vida, vida Eterna en el Cielo y vida
celestial en la tierra, porque el que tiene fe, todo lo puede conseguir de
Dios, ¡todo! Así que, no malvivas en este mundo por tu falta de fe, sino que
si tienes fe, habla de ella y enseña lo feliz que eres viviendo con tu fe; y
sin aceptar el pecado de otros, les muestras la alegría de tu fe, y dirán:
“¿qué tiene éste que yo no tenga?”… a Dios.
Cuida de tu fe,
porque muchos, también querrán quitarte tu alegría, la alegría de tu fe.
Sé feliz con tu
fe y muchos querrán tenerla, y les dices que es Dios, Jesús, el protagonista
de tu alegría, y querrán tener tu fe, pero si eres gruñón, si eres un ser
amargado, aun teniendo fe, nadie querrá ni imitarte ni estar a tu lado. Si
te ocurre esto, hijo mío, hija mía, es que tu fe se debilita, se está
debilitando, ¡ojo!, ¡cuidado! Miras más las cosas de esta vida que la Vida
del Amor con que Dios te ama; rectifica, y que no te amargue la vida que
otros no tengan obras de fe, tú ténlas, y no te asocies en nada a personas
que pueden hacerte perder la fe, porque necesitas tener la alegría de hacer
las cosas bien, de aumentar tu fe y que no decaiga, y ya dice el refrán
popular: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, y tú, ¿quién quieres
ser?, ¿de Cristo o del ambiente? Tú debes tratar a todos y llenarlos con la
alegría de tu fe, pero asociarte, es ligarte, y mucho más es casarte con
quien no tiene la alegría de la fe, y no la alegría a secas, porque las
cosas le van bien, o cree que le van bien; la alegría de la fe es otra cosa,
¡búscala en Cristo, en llevar tu cruz y decir no a muchas cosas que muchos
dicen sí y quieren arrebatarte la alegría de la fe!
Sé alegre, tú,
con Dios, ganas siempre, aunque pierdas cosas y personas y te duela; más
dolorosa es una vida sin Dios, y muchos creyendo tener a Dios, no lo tienen
por aceptar el pecado de otros. Hay que repudiar el pecado y enseñar al
pecador con la alegría de la obras de tu fe viva.
Mientras hay
vida hay esperanza; corrige al pecador mientras vivas, cuando mueras ya no
podrás hacer nada por los demás. Ayudando a los demás te ayudas a ti
mismo-a, porque la vida va de servicio a la Fe, la Esperanza y la Caridad.
Amén.